Cómo mantener una app en buen estado tras el lanzamiento
Cada año llegan nuevos sistemas operativos. Un poco de planificación evita que se conviertan en emergencias.
El día del lanzamiento es el comienzo de la vida de una app, no el final del proyecto. Los teléfonos, los sistemas operativos y las normas de las tiendas siguen cambiando, y una app que no se actualiza deja de funcionar bien poco a poco. Una rutina sencilla evita la mayoría de los problemas.
Planifique según el ciclo anual
Apple y Google publican cada año una versión principal de su sistema operativo, con versiones beta unos meses antes. Aproveche ese periodo beta: instale la app en un dispositivo de prueba con la nueva versión, busque fallos de diseño y cambios en los permisos, y corríjalos antes del lanzamiento público.
Manténgase al día con los requisitos de las tiendas
Ambas tiendas aumentan sus requisitos mínimos con el tiempo. Google Play exige que las apps apunten a un nivel de API de Android reciente para seguir disponibles, y Apple exige periódicamente que las apps se compilen con una versión más reciente de sus herramientas para aceptar actualizaciones. No cumplir un plazo puede impedirle publicar una corrección cuando más la necesita, así que lleve un calendario de estas fechas.
Actualice las dependencias con regularidad
Toda app se basa en librerías y servicios que cambian. Actualícelos poco a poco, cada mes aproximadamente, en lugar de hacerlo todo de golpe cada dos años. Las actualizaciones pequeñas son fáciles de probar. Las grandes acaban convirtiéndose en reconstrucciones completas.
Las correcciones de seguridad son la excepción: aplíquelas en cuanto se publiquen.
Preste atención a lo que ven los usuarios
Los informes de fallos y las reseñas en las tiendas le dicen qué va mal antes de que la mayoría de los usuarios se tome la molestia de escribir. Revíselos cada semana. Un fallo que afecte al 1 % de las sesiones puede traducirse en muchas personas descontentas.
Mantenga al día los aspectos rutinarios
Los certificados, nombres de dominio, claves de API y cuentas de pago caducan o deben renovarse. Anote cuándo vence cada uno y quién es el responsable. Muchas interrupciones del servicio no se deben a problemas en el código.
Una rutina que cabe en una página
Cada mes: actualizar dependencias, revisar fallos y reseñas. Cada año: probar las versiones beta del sistema operativo, comprobar los requisitos de las tiendas y renovar lo que esté por caducar. Eso es casi todo, y resulta mucho más barato que una emergencia.